Recuperación visual y vuelta al vuelo tras una cirugía especializada en IVO: el caso de un agapornis tratado con oftalmología veterinaria avanzada para mejorar su calidad de vida.
La cirugía de cataratas no es exclusiva de perros y gatos. También puede realizarse en aves, aunque requiere una técnica extremadamente delicada y un manejo anestésico muy preciso. Este es el caso de Kiko, un agapornis de 14 años que acudió al Instituto Veterinario Oftalmológico (IVO) después de que sus tutores notaran que había dejado de volar y que ya no veía correctamente.
Kiko llegó al IVO con cataratas avanzadas en ambos ojos, lo que había llevado a una pérdida progresiva de visión hasta el punto de no poder volar. Sus tutores, muy implicados y preocupados por su bienestar, buscaban la forma de mejorar su calidad de vida.
Explicamos que, aunque la anestesia en aves puede suponer un mayor reto debido a su fisiología, la cirugía de cataratas es posible y puede ofrecer resultados extraordinarios. Tras valorar riesgos y beneficios, decidimos intervenir quirúrgicamente ambos ojos en un único procedimiento anestésico.

Evaluación y diagnóstico
Durante la exploración oftalmológica completa se confirmó la presencia de cataratas maduras bilaterales, responsables de la ceguera funcional. El resto de las estructuras oculares mostraban un estado adecuado, lo que convertía a Kiko en un candidato apropiado para cirugía.
Como sucede en aves de pequeño tamaño, existe una limitación importante:
“No existen lentes intraoculares (IOL) compatibles con ojos tan pequeños, por lo que la cirugía debía realizarse sin implante de lente.”
Aun así, la recuperación visual suele ser excelente, ya que la eliminación del cristalino opaco permite recuperar la entrada de luz y orientación visual, suficiente para volver a volar y realizar conductas naturales.
Proceso quirúrgico y anestesia
La cirugía se realizó con equipo de facoemulsificación, la misma plataforma avanzada que utilizamos en perros, gatos y caballos. En aves, habitualmente no es necesario emplear ultrasonidos: se utiliza principalmente la función de aspiración para retirar la catarata, preservando el resto de las estructuras oculares.
Puntos clave de la intervención
- Se utilizó anestesia general inhalatoria, cuidadosamente monitorizada, debido a la sensibilidad respiratoria de las aves. Para ello contamos con la colaboración de uno de los profesionales de la clínica Exotics de Barcelona, especializado en anestesia de aves, que se desplazó a IVO para realizar el procedimiento con las máximas garantías de seguridad.
- Ambos ojos se operaron en la misma anestesia para evitar nuevos riesgos anestésicos.
- No se implantó lente intraocular, tal como es habitual en aves de pequeño tamaño.
- Kiko despertó de la anestesia de forma rápida y segura.
Os mostramos algunas imágenes de la intervención y un vídeo en el que se puede ver parte de la cirugía de cataratas realizada:


Aquí podéis ver el vídeo de una parte de la cirugía:

Cuidados postoperatorios
Kiko fue dado de alta el mismo día con:
- Colirios antibióticos y antiinflamatorios
- Antibiótico oral en jarabe
- Antiinflamatorio oral adaptado a aves
Sus tutores siguieron de manera impecable las pautas de medicación y los cuidados recomendados.
Revisión y evolución
La evolución fue sorprendentemente buena:
- A la semana, Kiko ya intentaba volar de nuevo.
- Al mes, estaba completamente recuperado, retomando su actividad habitual y mostrándose más activo, seguro y alegre.
Según sus tutores, la diferencia era “increíble”:
“… ahora vuelve a volar con normalidad, se desplaza con seguridad y ha recuperado una calidad de vida que había perdido por completo.”
Os mostramos las fotos de ambos ojos antes y después de la cirugía.


Pronóstico
El pronóstico de Kiko es excelente. Aunque al no llevar lente intraocular la visión no es tan perfecta como la de un perro o gato operado, la mejora funcional es enorme. Puede volver a moverse, orientarse, buscar comida y volar sin dificultad.
Para un ave, poder volar de nuevo significa recuperar su esencia y bienestar natural.
Conclusión
El caso de Kiko demuestra que la oftalmología avanzada puede transformar la vida de los pacientes, incluso en especies tan pequeñas y delicadas como los agapornis. La cirugía de cataratas, realizada con equipos de alta precisión y un manejo anestésico especializado, permitió que Kiko recuperara la visión y volviera a volar después de años con movilidad limitada.
En IVO, cada especie merece una atención personalizada, y casos como el de Kiko nos recuerdan que la visión es calidad de vida, sin importar el tamaño del paciente.




