La cirugía de cataratas en perros se recomienda cuando la pérdida de transparencia del cristalino compromete su visión.
Identificar una catarata a tiempo es fundamental para garantizar un buen pronóstico quirúrgico. Aunque el diagnóstico definitivo siempre debe realizarlo un oftalmólogo veterinario, existen ciertos cambios de comportamiento que pueden ayudarnos a detectar que la visión de nuestra mascota está empezando a fallar:
- Dificultad en entornos con poca luz: Muchos tutores notan que su perro duda al moverse por la noche o en pasillos mal iluminados, ya que la catarata dificulta el paso de la luz residual.
- Pérdida de seguridad en desniveles: Empezar a tropezar con bordillos o mostrar miedo al bajar escaleras son señales claras de que la percepción de profundidad se ha visto afectada.
- Desorientación en espacios nuevos: El perro puede chocar con objetos que han sido movidos de sitio o mostrarse más retraído en entornos que no le son familiares.
- Cambio en el color de la pupila: La aparición de un reflejo blanquecino o azulado en el centro del ojo es el signo físico más evidente de la opacidad del cristalino.
Aunque cada caso debe valorarse individualmente, la experiencia clínica demuestra que operar en fases iniciales, siempre que el veterinario lo considere indicado, mejora claramente el pronóstico.

En la imagen 1, Barbie, una Yorkshire Terrier de 10 años paciente de IVO con cataratas en su ojo derecho.

Imagen 2. Teo, un caniche toy de 2 años acudió a IVO porque sus tutores notaron que tenía problemas de visión. Al evaluarlo descubrimos que tenía catarata hipermadura en su ojo izquierdo
En oftalmología moderna, «esperar a que la catarata madure» es un concepto obsoleto que pone en peligro la salud ocular del paciente.
En las primeras etapas, el ojo suele estar menos inflamado, la cirugía es técnicamente más sencilla y el riesgo de complicaciones es menor. Esperar a que la catarata esté “madura” o “avanzada” puede dar lugar a problemas como uveítis, glaucoma, luxación del cristalino o incluso pérdida irreversible de visión.
Las cataratas diabéticas: una urgencia clínica
Esta indicación se vuelve aún más urgente en el caso de cataratas diabéticas, que pueden aparecer y progresar en cuestión de días. En estos casos, el cristalino se vuelve rápidamente edematoso (intumescente) y puede provocar inflamación severa o rotura de la cápsula, una situación que requiere intervención inmediata para salvar el ojo.
Cómo se realiza la cirugía de cataratas en perros
El estándar de elección en la oftalmología moderna para operar cualquier tipo de catarata es la facoemulsificación, similar a la empleada en medicina humana. Consiste en fragmentar y aspirar el cristalino opaco mediante ultrasonidos a través de una microincisión.
En la mayoría de los casos se coloca una lente intraocular para permitir al perro recuperar capacidad visual y enfoque. Es una cirugía delicada que requiere instrumental especializado, un entorno estéril y un equipo veterinario con experiencia en oftalmología.

La imagen 3 es una foto tomada durante la cirugía de cataratas en Enzo, un caniche gigante de 10 años, con cataratas en ambos ojos.
¿Qué pasa después de la operación de cataratas en perros?
El postoperatorio también es clave. Durante varias semanas, el perro necesitará colirios antiinflamatorios, controles oftalmológicos periódicos y ciertas limitaciones en su actividad física. Con el seguimiento adecuado, la mayoría de los perros recuperan una excelente calidad visual y vuelven a tener una vida activa y feliz.
Conclusión
En resumen, si se detecta una catarata, lo más recomendable es acudir cuanto antes a un especialista en oftalmología veterinaria. Actuar pronto, cuando el ojo aún está sano estructuralmente, es la mejor manera de asegurar una cirugía exitosa y prevenir complicaciones a largo plazo.




