No todos los ojos son iguales. En IVO observamos cómo la genética y la anatomía de cada paciente determinan su salud visual. Analizamos las patologías oculares más comunes en perros para ayudarte a detectarlas a tiempo mediante un diagnóstico precoz.
¿Cuáles son las enfermedades oculares más frecuentes en consulta?
Entender cuáles son las patologías oculares en perros más comunes nos permite actuar con rapidez y, lo más importante, mediante un diagnóstico precoz.
Las más frecuentes en la práctica clínica son:
- Conjuntivitis: ya sean de origen alérgico, infeccioso o inmunomediado.
- Ojo seco o queratoconjuntivitis seca: una falta de calidad y/o cantidad de lágrima muy frecuente en razas braquicéfalas.
- Úlceras corneales: heridas en la superficie del ojo que requieren atención urgente.
- Glaucoma: aumento de la presión intraocular (primario o secundario).
- Cataratas: opacidad del cristalino, ya sean congénitas, traumáticas, diabéticas o seniles.
- Luxación de cristalino: desplazamiento de la lente interna del ojo.
- Distiquiasis o cilios ectópicos: pestañas que crecen en una posición anómala rozando la superficie del ojo.
- Entropión: El párpado se pliega hacia dentro, provocando roce y dolor.
- Desprendimiento de retina: Separación del tejido sensible a la luz en el fondo del ojo.
Patologías oculares más comunes en perros según su raza
Sí, existen diferencias muy marcadas entre razas en cuanto a la prevalencia, tipo y evolución de las enfermedades oculares. Estas diferencias están bien documentadas en estudios genéticos y epidemiológicos, y son reconocidas por instituciones como el American College of Veterinary Ophthalmologists (ACVO).

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Algunas patologías son altamente hereditarias y específicas de determinadas razas, lo que hace esencial tener en cuenta la raza al establecer diagnósticos diferenciales. Por ejemplo:
- Razas braquicéfalas (bulldog francés, pug o carlino, shih tzu, lhasa apso y boston terrier): tienen predisposición a múltiples problemas como el entropión medial (párpado hacia dentro), triquiasis (roce de pelos), úlcera neurotrófica, ojo seco (queratoconjuntivitis seca) y queratitis pigmentaria. Sus globos oculares prominentes y grandes hendiduras palpebrales los hacen vulnerables a exposiciones corneales crónicas.
- Cocker spaniel americano e inglés: presentan una alta incidencia de ojo seco de origen inmunomediado y cataratas hereditarias, además de posibles distrofias corneales (acumulación de lípidos en la córnea).
- Golden retriever, labrador retriever y otros retrievers: son susceptibles a cataratas hereditarias juveniles, atrofia progresiva de retina (pérdida gradual de visión nocturna en un inicio y luego diurna) y, en menor medida, displasia retinal.
- Border collie y collie: pueden presentar el síndrome del ojo de collie (CEA), que incluye anomalías en la coroides, cristalino, tamaño del globo ocular y la retina entre otros. Este síndrome puede afectar la visión de forma leve o severa dependiendo de cada paciente.
- Jack russell terrier, schnauzer miniatura y caniche: están predispuestos a diferentes formas de cataratas hereditarias y, en algunos casos, a la atrofia progresiva de retina.
- Shar pei y chow chow: presentan frecuentemente entropión lateral, dermatocalasia (exceso de pliegues en la piel que afecta a los párpados) y glaucoma primario de ángulo cerrado. Debido a su conformación, son pacientes que requieren un manejo quirúrgico especializado.
- Galgo, whippet y saluki: estas razas de caza tienen una retina adaptada para detectar movimiento a distancia, pero pueden presentar formas específicas de atrofias retinianas hereditarias y predisposición a desprendimientos de retina.
- Siberian husky y samoyedo: se relacionan con displasias retinales congénitas y, en algunos casos, distrofias corneales endoteliales.
- Beagle: Presentan predisposición al glaucoma primario, atrofia progresiva de retina y queratitis inmunomediada.

La importancia del cribado oftalmológico
La información recogida en estudios internacionales, como el Blue Book del ACVO (el manual de referencia sobre enfermedades oculares hereditarias), resalta la importancia del cribado oftalmológico en razas con riesgo conocido, especialmente en líneas de cría.
En IVO oftalmología veterinaria, consideramos que los programas de certificación como CERF/CAER (Canine Eye Registration Foundation/ Companion Animal Eye Registry) son herramientas valiosas. Estos permiten detectar portadores o individuos afectados de forma precoz, siendo fundamentales para reducir la incidencia de enfermedades hereditarias y preservar la visión de las futuras generaciones.
Conclusión
En resumen, la raza influye notablemente en las patologías oculares en perros más comunes que podemos encontrar. Esta variabilidad genética no solo se refleja en la frecuencia de las enfermedades, sino también en la edad de aparición, la velocidad de progresión y la respuesta al tratamiento médico o quirúrgico.
Conocer estas predisposiciones es clave para un manejo clínico exitoso. Si tu mascota pertenece a una de estas razas o notas cualquier cambio en su mirada, un diagnóstico especializado a tiempo es la mejor garantía de confort y salud visual.
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