Lea, una perrita sorda y ciega, recupera un cierto grado de visión


A pesar de haber perdido el sentido del oído y ser prácticamente ciega, Alejandra adoptó a Lea, un gran danés de apenas unos meses que, con esfuerzo y espíritu de superación, ha conseguido llevar una vida prácticamente normal.

“Llamarla era desesperante pues es completamente sorda. Además, cuando la adopté nos dimos cuenta de que no veía prácticamente nada, tenía un ojo muy cerrado y el otro era más pequeño de lo normal”, comenta Alejandra, dueña de Lea.

Lea aprendió mediante el sentido del tacto a sentarse o pasear

Para mejorar la calidad de vida del animal, Alejandra comenzó por solicitar ayuda profesional para adiestrarla y que aprendiera a socializarse y a interiorizar las normas básicas de convivencia. Al no disponer del sentido de la vista ni del oído, fue a través del tacto como Lea aprendió a seguir comportamientos cotidianos como sentarse, comer o pasear.

El IVO determinó que con una operación Lea podría recobrar cierto grado de visión

El siguiente paso fue solicitar ayuda al oftalmólogo. Tras su visita al IVO, y mediante una revisión rutinaria, se pudo determinar que Lea, además de tener los párpados demasiado largos y los ojos muy pequeños, padecía de cataratas. Por último, mediante un electroretinograma se detectó que existía actividad en la retina, lo que significó que valía la pena operar para mejorar la visión de Lea.

Electroretinograma para comprobar el grado de visión

Electroretinograma realizado en el IVO

Gracias a la intervención, Lea consiguió un mayor grado de visión (ver con más luz) y, en la actualidad, es capaz de distinguir las sombras, mejorando notablemente su calidad de vida.

“Si comparo el día que la adopté y ahora, Lea es otra. Ahora ella es feliz y yo también, tengo una perrita que lleva una vida prácticamente normal, incluso puedo soltarla sin correa, algo impensable meses antes”.

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