Frente a una presión intraocular incontrolable, en el IVO procuramos salvar el ojo hasta el último momento con cirugías conservadoras como el láser y la prótesis ocular.
Lua es una perrita de raza bulldog francés de 6 años de edad que acudió a nuestro centro derivada de su clinica veterinaria por una luxación anterior de cristalino.
El cristalino es una lente intraocular que se encarga de acomodar la visión. En muchas ocasiones, los ligamentos que sujetan el cristalino se debilitan e incluso se llegan a romper, haciendo que el cristalino se mueva de su lugar, ya sea hacia la parte anterior del ojo (luxación anterior) o hacia la parte posterior (luxación posterior).
Las alteraciones de la posición del cristalino dentro del ojo pueden provocar dolor por la inflamación que produce al moverse dentro del ojo, pero además pueden desencadenar un aumento de la presión intraocular y por lo tanto un glaucoma secundario.
En estos casos es necesaria una cirugía. Si los ligamentos y la córnea lo permiten, en lugar del cristalino se puede colocar una lente intraocular para ganar calidad de visión.
El aumento de la presión intraocular puede ser causa de glaucoma, una patología que produce daños irreversibles en el nervio óptico y la consiguiente disminución del campo visual.
La detección y tratamiento precoz del glaucoma es fundamental, ya que la visión perdida por glaucoma no se recupera.
El glaucoma canino en muchas ocasiones resulta muy difícil de controlar y, debido al dolor que padecen los pacientes, no queda otra alternativa que recurrir a cirugías.
Frente a una presión intraocular incontrolable, en el IVO procuramos salvar el ojo hasta el último momento con cirugías conservadoras como el láser y la prótesis ocular. Éste fue el caso de Lua.
Durante la exploración oftalmológica, pudimos comprobar que el cristalino de Lua se había desplazado hacia adelante (luxación anterior de cristalino).
Esta circunstancia comprometía el drenaje del ojo, es decir, dificultaba la circulación y renovación del líquido interior del ojo, y por tanto representaba un riesgo muy alto de sufrir un aumento de la presión intraocular.
Lua se fue a casa con tratamiento preparatorio hasta el día de la cirugía de luxación anterior de cristalino.
Durante la cirugía pudimos comprobar que los drenajes del ojo de Lua estaban muy dañados, lo que complicaba el control de la presión intraocular con tratamiento médico.
Al mes y medio de la cirugía se intentó corregir la presión mediante una intervención con láser micropulsado, pero desafortunadamente Lua padecía gran dolor debido a los aumentos constantes de presión que sufría.
Finalmente, la recomendación fue colocar una prótesis para conservar el ojo y eliminar el dolor. Este tipo de cirugías tienen una rápida recuperación, de forma que los pacientes dejan de padecer grandes dolores poco después de la operación.
A día de hoy, Lua continúa acudiendo muy contenta a nuestro centro y su familia está muy satisfecha con su estado actual ya que la vuelven a ver animada, juguetona y contenta.
La luxación del cristalino debe tratarse cuanto antes, especialmente si el cristalino desplazado provoca dolor o si compromete la visión al causar un aumento de presión intraocular.
El animal con glaucoma se va adaptando a la pérdida de campo visual sin darse cuenta, por ello las revisiones periódicas son tan importantes. En fases avanzadas, la enfermedad produce una especial irritabilidad, comportamiento agresivo debido al dolor, y ceguera.
Kyla padecía un glaucoma secundario a luxación de cristalino en ambos ojos. Tras confirmar que no podría recuperar visión se le realizó cirugía de evisceración y colocación de prótesis oculares (ojos artificiales) para para evitar el dolor y mejorar su calidad de vida.