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¿Cómo cuidar los ojos de tu perro?

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Contenido médico revisado por Dr. Paco Simó, oftalmólogo veterinario de IVO. Última actualización: 8 Enero 2026
Primer plano de un perro de pelo dorado con los ojos brillantes y saludables, símbolo del cuidado ocular y la prevención de enfermedades visuales.

Cuidar los ojos de tu perro es fundamental para mantener su bienestar. Con una buena higiene diaria y revisiones periódicas, puedes prevenir muchas de las enfermedades oculares más frecuentes.

Los ojos son estructuras delicadas y muy expuestas, por lo que la observación y la higiene diaria son esenciales para detectar cualquier cambio a tiempo y prevenir complicaciones.

Síntomas en los ojos de tu perro que no debes pasar por alto

Algunos signos que deben ponernos en alerta incluyen:

  • Secreción ocular persistente (mucosa, purulenta o serosa).
  • Enrojecimiento o congestión conjuntival.
  • Parpadeo excesivo o blefaroespasmo (cierre involuntario y repetido del ojo, generalmente por dolor o irritación).
  • Rascado frecuente de los ojos o frotado contra superficies.
  • Opacidades corneales (manchas blancas, grises o azules).
  • Ojos más grandes o más pequeños de lo habitual (puede indicar glaucoma o atrofia).
  • Cambios de color en el iris.
  • Desorientación o inseguridad al moverse, especialmente en la oscuridad o en entornos nuevos.
  • Falta de reacción a estímulos
Dos mujeres acarician a sus perros en casa, representando la importancia de los cuidados oculares cotidianos y la revisión atenta del bienestar animal.

Los tutores tienen un papel esencial en la salud ocular de sus perros: la atención y los cuidados diarios son la primera línea de prevención.

Recomendaciones generales para todas las razas de perros

Cuidar la salud ocular de nuestro perro en casa no requiere técnicas complejas, pero sí atención constante y buenos hábitos diarios. Estas sencillas medidas ayudan a detectar problemas a tiempo y a mantener los ojos limpios y protegidos.

  • Revisar los ojos diariamente, prestando atención al color de la conjuntiva, la transparencia de la córnea, la presencia de secreciones o legañas, y comportamientos anómalos como el parpadeo excesivo, rascado o cierre involuntario del ojo.
  • Limpiar con suavidad el contorno ocular si hay secreciones, utilizando gasas estériles humedecidas con un limpiador ocular específico o, en su defecto, manzanilla bien colada o agua embotellada. Evitar el uso de algodón, ya que deja fibras.
  • Evitar que saquen la cabeza por la ventanilla del coche, ya que el viento y partículas en suspensión pueden provocar queratitis, erosiones o úlceras corneales, además del riesgo de traumatismos por cuerpos extraños.
  • Control veterinario periódico, especialmente si el animal pertenece a una raza predispuesta a enfermedades oculares. La revisión anual permite detectar precozmente alteraciones como cataratas, ojo seco, alteraciones en la córnea o presiones intraoculares elevadas.
  • Evitar collares que generen presión cervical o tirones bruscos, ya que estos pueden influir negativamente en la presión intraocular, sobre todo en razas con tendencia al glaucoma.
  • Proteger los ojos en entornos de riesgo, como salidas al campo con polvo, ramas o vegetación densa, usando lubricantes oculares o gafas diseñadas para perros si fuera necesario.

¿Y en perros braquicéfalos?

Los perros de raza braquicéfala (bulldog francés, carlino, shih tzu, boston terrier, chihuahua, entre otros) presentan una anatomía ocular muy particular: ojos prominentes, órbitas poco profundas, párpados a menudo mal posicionados y una capacidad de cierre palpebral incompleta. Esto hace que sean más vulnerables a lesiones oculares, úlceras, ojo seco y pigmentación corneal.

Para ellos, los cuidados deben ser más rigurosos:

  • Hidratación ocular diaria con lágrimas artificiales o colirios lubricantes, incluso aunque no haya patología previa, ya que tienen una mayor evaporación lagrimal.
  • Limpieza frecuente del área periocular, ya que la forma del cráneo y los pliegues nasales favorecen la acumulación de secreciones y la maceración de la piel.
  • Vigilancia continua del parpadeo y aspecto corneal, ya que muchas lesiones evolucionan rápido y de forma silenciosa.
  • Evitar que jueguen con objetos punzantes o rústicos (palos, arbustos), dado que cualquier golpe puede acabar en una úlcera grave.

Como explicamos en nuestro artículo, Los delicados ojos del Bulldog Francés, es imprescindible un enfoque proactivo en salud ocular incluso desde cachorro, ya que muchos de sus problemas oculares se deben a su conformación anatómica, no solo a enfermedades adquiridas. La prevención en estas razas no es opcional, sino parte esencial de su bienestar diario.

Primer plano de un perro boston terrier con ojos prominentes, ejemplo de raza braquicéfala que requiere cuidados oculares diarios y lubricación frecuente.

Las razas braquicéfalas requieren una vigilancia ocular especial por su anatomía y mayor sensibilidad en la superficie del ojo.

Errores frecuentes de los tutores

Estos son algunos de los errores más frecuentes que vemos en consulta:

  • Uso de colirios humanos, especialmente corticoides, sin diagnóstico: puede agravar úlceras o infecciones.
  • Esperar demasiado para consultar: muchas patologías (como úlceras o glaucoma) evolucionan rápidamente, y retrasar el tratamiento puede derivar en complicaciones irreversibles.
  • Aplicación inadecuada de los colirios: sin separar bien los párpados, sin limpiar antes o aplicando varias gotas juntas sin esperar el tiempo necesario entre cada una.
  • Tratar solo uno de los ojos cuando la enfermedad afecta ambos.
  • No observar señales visuales sutiles: como evitar escaleras, no encontrar la pelota, o chocar en la oscuridad.

Lo ideal es consultar con tu veterinario oftalmológico al menor signo de sospecha, especialmente si el ojo muestra dolor, enrojecimiento o cambios de aspecto. La detección precoz sigue siendo la mejor herramienta para preservar la visión.

Conclusión

La salud ocular de los perros depende de la prevención diaria y de la detección precoz de cualquier cambio. Una buena higiene, revisiones regulares y evitar errores comunes permiten proteger su visión y bienestar a lo largo de toda su vida.

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